Ponte la careta hoy también harás reir ...
Sí, porque últimamente así es como actúo. Y es que parece que esté metida en un agujero del que me cuesta salir, hoy leía a una chica en el foro y me recordaba tanto a mí que no he sido ni tan siquiera capaz de contestarle.
Y es que ando decaida, nada me hace reir, me siento como si no tuviese rumbo y es que todo sigue igual, hace tiempo que no logro ver el sol.
Y cuando estoy con la gente, sobre todo con la familia, intento parecer la de siempre. Hay muy pocas personas que saben realmente como me siento, solo los que nos acompañan en este largo camino, porque en el fondo son los únicos que pueden llegar a comprendernos. Es como si cada día interpretase un papel, siempre el mismo. Y estas últimas semanas no están ayudando demasiado.
El día 21 fué nuestro aniversario de boda y aunque los dos intentamos pasar un bonito día creo que en el fondo andábamos pensando en otras cosas, y es que justo los 7 años que llevamos casados (o incluso algo más) son los que estamos intentando ser padres. El 23 fué mi cumpleaños, y creo que nunca me había sentido tan mal en un día así. En casa esperaban mis padres para comer y antes de entrar me sentí como he dicho antes: poniéndome la careta para que nadie note nada. Luego la tarta con esas velas que me miraban de reojo como diciendo: pide pide el deseo que este año tampoco va a ser, así que les ahorre el trabajo y no lo pedí.
El día 20 de octubre haremos tres años de registro, tres largos años. Recuerdo cuando empezamos el proceso y se fué demorando la espera, pensábamos que no podríamos ser capaces de soportar 18 meses y ya llevamos el doble (más lo que todavía nos queda).
A todo esto le añado que el otoño nunca me ha sentado bién porque siempre me ha deprimido y que próximamente tendré revisiones médicas que me ponen los pelos de punta.
Y es que por muy fuerte que uno intente ser a veces no es fácil seguir, y no es fácil porque todo parece que se complique. Siempre al lado mío mi marido, sin el que no podría haber conseguido nada, él ha sido durante mucho tiempo mi mayor apoyo: mi pilar. Pero él ahora también se viene abajo: un año y pico sin trabajo, la desesperante espera por ser padre, el verme a mí pasarlo mal ... Ayssssss y es que es muy duro verle así, y no poder hacer nada por ayudarle. A pesar de todo siempre tiene una sonrisa para mí, un beso al dormir y al despertar, y un te quiero que me llena el alma cada día.
Y la espera, esta espera que a veces nos come por dentro. Y no es que no tengamos ilusiones, es que simplemente parece que nuestro sueño se aleje en lugar de acercarse. Quizás el ver pasar el tiempo y no notar mejoría, el que se retrasen las asignaciones, el tener tanto miedo a perder nuestro sueño, esto nos ahoga más de lo que pensamos.
Luego miro a mi alrededor y me digo a mí misma que tengo mucha suerte, y digo bién: suerte por tener una familia que me quiere, por tener un marido inmejorable, por tener un trabajo, por tener a mi lado los mejores amigos que hubiese podido haber soñado, suerte por tener salud. Sé que no tengo derecho a quejarme, porque he alcanzado lo que siempre había querido, todo menos una cosa: el ser madre.
Y aunque yo ya me siento madre de corazón, de pensamiento, de sufrimiento, necesito sentirme madre de abrazos, de lloros, de papillas... de tantas y tantas cosas que nos esperan.
Le pido a la vida poder seguir por este camino, que me dé la fuerza necesaria para hacerlo. Que después de estos días de "nublera" pueda volver a mirar con optimismo, que vuelva a mí la fuerza con la que iniciamos todo el proceso.
Hoy he pasado por un bazar y he visto este gatito, me lo he comprado y como dice la celebre frase: "que la suerte te acompañe".



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