Si pequeño tesoro oriental, después de grandes nubarrones están llegando los buenos momentos. Días en los que la gente de alrededor, esa que muchas veces te he dicho que no conocía de nada y ahora son muy importantes en mi vida, van recibiendo noticias sobres sus expedientes.
Desde hace algún tiempo disfrutamos de la compañía de "ciber-sobrinos", esos que un día serán compañeros de tus juegos: Antonio e Irene en Granada, Eva en Zaragoza, Iván en Santander, Dani en Granada, Sara en Elda, Paula en Valencia, Guille (todo un hombre ya) en Valencia. De otros solo puedo disfrutar con sus fotos nuevas, esas en las que día a día veo como van creciendo más y más: Cristina y Elvira en Madrid, Noah en Barcelona. Muy pero que muy pronto en Barcelona Jose Antº y España abrazarán a su pequeña Rocio.
Esta última ha sido la última asignación, el último sueño alcanzado. Un largo camino que por fín ha llegado a su final, un abrazo que dentro de muy poco podrán dar por primera vez.
Pero no solo eso, otra pareja compañeros inseparables de nuestro camino van avanzando poco a poco hacia su sueño. Quién sabe si el destino les hará padres por partida doble en poquito tiempo. Se lo merecen de verdad y ojalá yo pueda pasear también prontito a estos dos "ciber-sobrinos" que serán recibidos como se merecennnnnnn. Parejaaaaaaa ánimoooo y miles de felicidades, en nada vuestro hogar estará repleto de risas infantiles.
Así que por todo esto estoy feliz cariño, por que muchas veces deseas la felicidad de quiénes te rodean igual que la tuya.
Además sabía yo que vendrían buenas noticias, las golondrinas traen suerte ¿no?. Pués verás desde que vivimos en casa una pareja de golondrinas ha cogido nuestro aparato de aire acondicionado para anidar. El otro día me encantó ver que habían vuelto, que un año más regresaban a "su hogar" para tener a sus crías. A los vecinos de abajo no les hizo la misma gracia, porque parece ser que ensuciaban su balcón. Pero yo no puede echarlas, allí serán siempre bienvenidas. Pués ayer cuando volvimos de la playa y abrir la ventana papá y yo escuchamos un leve piar: habían nacidoooo. Allí estaban 4 crias chiquititas con el pico abierto, piando sin parar, esperando que su mamá les llevase la comida. No sé por qué, pero me emocioné. Por fín habían vidas nuevas en casa, parece una tontería pero me gustó saber que su mamá sabía que entre nosotros estaban protegidas. Un día tú llegarás volando desde un país lejano y aquí encontrarás tu nido.

Así que felicidades a todos los que en estos días habeis recibido buenas nuevas, alegrías que nos permitís compartir y disfrutar. Ojalá pronto nosotros también las recibamos, pero hasta entonces nos seguiremos alegrando con todas las vuestras. Y que vivan los niñossssss.
